Guayaquil, Ecuador |

El psiquiatra recadero

Julio, 2007 l por Dr. Miguel Palacios

Así se refirió a mí el presidente de la república en una declaración. También lo oí en otra entrevista decir que era un hombre sencillo y simplemente un ciudadano más del pueblo que por ahora está desempeñando el mandato que este le encargó. Sobre estas dos declaraciones quiero decirle: Soy medico cirujano graduado en la universidad de Guayaquil, tengo el título de especialista en psiquiatría de la universidad nacional de México, tengo la maestría en neurofisiología y electroencefalografía de la universidad de Hidalgo, títulos refrendados en la Federación médica. Durante 32 años e tenido una profesión exitosa y soy reconocido por ella. Eso si, desde que era chiquito siempre fui un empedernido recadero de mi conciencia y jamás callo lo que pienso, siendo capaz de morir por mis convicciones. Si es que es verdad que el presidente es un ciudadano más, entonces voy a tutearlo con el derecho que el mismo me ha otorgado cuando dice que es un hombre del pueblo y como yo soy del pueblo, Guayaquileño y ecuatoriano, tengo el derecho de decirle lo que pienso como su igual, sobre el desempeño en el cargo que circunstancialmente hoy desempeña.

Rafael, cuando eras candidato me parecías simpático. A pesar de mis dudas sobre tu personalidad que estaban basadas en la profesión que tengo, me parecías que traías un cambio positivo para el sistema obsoleto con el que vivíamos. Hoy que diariamente practicas los mismos vicios políticos de la partidocracia que antes tanto criticabas, me da decepción ver como te has auto ungido en el dueño absoluto de la verdad y veo con profunda preocupación tu intensión de acaparar totalitariamente los poderes del estado.

Por eso te digo: Yo pienso que estás equivocado. Yo no trabajo para ti, ni soy tu sub alterno y peor vasallo tuyo. Eres tú el que trabajas para mí como mi empleado. Ese puesto que hoy desempeñas no es tuyo; yo te lo di con mi voto y el dueño de ese puesto soy yo. Como elector te di el mandato para que trabajes por mi bienestar. Yo te pago tu sueldo para que puedas vivir y mantengas a tu familia. Gracias a mi esfuerzo económico es que puedes hacerlo. Tú debes responderme a mí por lo que haces. Debes ser transparente y mantenerme informado de todas tus decisiones. Yo no te pago para que pelees todos los días. Yo no te puse en ese cargo para que arremetas contra la prensa y quieras abolir la libertad de expresión. Jamás se me hubiera ocurrido darte un empleo para que ofendas a las mujeres en mí representación. Yo no te doy un salario para que te la pases viajando y gastando dinero mío en los gabinetes itinerantes. Si quieres ir con los ministros para hacer campaña, paga esas movilizaciones con tu sueldo y has que tus ministros hagan lo mismo, así como el personal que se desplaza contigo. Como guayaquileño estoy cansado de tu afán de dañar a la ciudad por lo que te digo! basta ya!; no te metas con mí ciudad. No obstaculices su progreso y déjate de ponernos trabas para prosperar. Olvida tus caprichos y dedícate a trabajar. Olvídate de la cuarta o quinta vuelta de campaña y por favor ponte a trabajar. ¿Sabes que Rafael?! trabaja!.. Te lo exijo con el derecho de haberte dado el puesto que tienes. Por lo que te escribo no se si con tu intolerancia y la egolatría que te caracterizan me quieras meter preso o buscarás una excusa para decir que te he irrespetado. Como ciudadano común estoy convencido de no haberlo hecho, por que nosotros los que no somos pelucones y pertenecemos al pueblo podemos decirle lo que pensamos a nuestro presidente y peor aún, si este dice que trabaja para nosotros.

Por último Rafael, si es que no me he expresado claramente, te lo voy a decir en Quechua para que no tengas ninguna duda: Correa, ¡ cunanca llancanami cangui !